Se tira en su cama, coge un cojín y grita eufórica. Se siente tan vulnerable… la petición de su amiga la había ilusionado y desanimado a la vez. Por una parte ste sentía bien de que Becca la hubiera invitado, ya que nunca había asistido a una fiesta con tanta clase. Pero por otra parte no soporta a Laurent, ni a sus amigos, ni a su familia. Una de las razones por las que no le cae bien Laurent es que se cree que manda por encima de todos porque lo tiene todo, dinero, novio, popularidad… Y Sophie y sus amigas no aguantan a la gente pija. Quizás ese sea el fuerte de su amistad. La humildad.
Ahora mismo su vida está hecha un caos y si no fuera por sus mejores amigas estaría sola en la soledad.
La madre de Sophie, Kate, la llama para merendar pero, ahora mismo, no tiene ganas de nada, ni de comer, ni de jugar, ni nada. Necesita estar sola hasta que lleguen sus amigas.
Piensa, piensa mucho en lo que ocurrirá por la noche. ¿Y si es una trampa? ¿Y si Laurent quiere avergonzarlas delante de todos los invitados? Pero ya no hay vuelta atrás. Becca no acepta un no por respuesta, y menos acobardarse. Y quizás, hasta se lo pase bien en la fiesta.
-Cariño, me voy a llevar a Alexia a la clase de baile. Ya sabes, me tendré que quedar allí durante las dos horas, así que no sé si te veré; ¿a qué hora te vas? -Kate, la madre de Sophie entra en la habitación ya lista para marcharse.
-No lo sé, Becca y Nat vendrán ahora para arreglarnos, así que sobre las nueve y media.
-Está bien, no tomes mucho.
-Sabes que no lo hago - Sonríe pícara su hija
-Confío en ti, y no vuelvas tarde, ¿eh? - Esto último lo dice muy seria, Y tras las obvias advertencias cierra la puerta fuertemente.
Después de diez largos minutos en que Sophie aprovecha para tomar algo, llegan animadas y felices sus amigas. Hoy parecían haber tenido un buen día.
-¡Hola, hola! -Saludan las dos al tiempo muy vitales.
-Hola chicas, pasad. -El poco entusiasmo que mostró Sophie hizo alertar a Nat.
-Hey, ¿a que se debe esa decadencia?
-A nada, no te preocupes. -A pesar de la insistencias de su amiga, deciden dejarlo así por el momento y comenzar a arreglarse.
Era una tarde de amigas. Por el momento Sophie olvidó sus penas y comenzó a disfrutar de la tarde y de la compañía.
Se probaron ropa y más ropa. Hicieron pequeños pases de modelos mientras sacaban fotos que quedarían para el recuerdo. Relucieron de hermosos y delicados cuerpos, dejando que la ropa se ajustara perfectamente. Revolvieron todo el armario hasta que no dejaron nada sin probarse, y por fin, decidieron que ponerse. Más tarde se maquillaron y se peinaron las unas a las otras, como si fueran modelos de primera, o al menos así se sentían entre ellas.
Becca relució un espectacular vestido de tirantes que realzaba su color moreno. Le cubría hasta las rodillas, donde unos flecos se formaban en las últimas ondulaciones del vestido. Añadió un juego de pendientes y collar azules que combinaba a la perfección con el vestido. Se maquilló ligeramente con un poco de rimmel, y sombra de ojos color café que hacían más vistosos su pequeños ojos verdes. Ató su cabellera negra en una coleta alta. El pelo liso le caía en cascada por su espectacular espalda. Y para finalizar se calzó unas sandalias con altísimos tacones que la hacían mucho más alta de lo que ya era.
Nat se decidió por un vestido más sofisticado. Negro, muy formal. No llevaba ninguna joya, a decir verdad nunca lo hacía. Sus ojos marrones fueron engrandecidos por una sombra brillante de color violeta oscuro.Se alisó su melena rubia y se puso unos zapatos abiertos en la delantera también de color negro.
Sophie, a pesar de su estado de ánimo eligió colores muy vivos. Su vestido violeta, en palabra de honor, movía la falda al caminar. Un collar de perlas rodeaba su cuello y una sombra color claro hacía relucir sus ojos azules. Se ondulo más el pelo, haciendo rubios bucles. Unas bailarinas con un poco de tacón cubría parte de sus pies.
Las tres iban muy sofisticadas y apropiadas para la ocasión. Cuando dieron el visto bueno a su aspecto decidieron salir hacia la fiesta.
Al llegar allí, ya estaba lleno. Había mucha gente, todos muy bien vestidos y arreglados, como lo estaban ellas.
-¡Chicas! ¡Cómo me alegro de que hayais venido! -Laurent se acerca a sus supuestas amigas. En sus palabras, Sophie descubre cierta falsedad.
-Nosotras también. -Responde Becca al tiempo, con un toque de ironía y sin entusiasmo.
-Disfrutad de la fiesta. -Laurent hace un gesto de invitación acompañada de un sonrisa falsa.
Los primeros tres cuartos de hora Sophie y sus amigas disfrutaron mucho.
-¡Eh1 ¿Te lo estás pasando bien? -Pregunta Nat a su amiga.
-Sí la verdad es que sí, me alegro de haber venido. -Esta vez la sonrisa que dibuja es verdadera y sincera.
-Y yo de que hayas venido. Luego nos vemos, ¿si? -Hace un gesto de aprobación y se dirige al baño. Sube las escaleras haciendo caso a las indicaciones que anteriorente le dio una chica muy amable. El apartamento está muy limpio y cuidado a pesar de ser muy grande. "Aunque con el dinero que tiene Laurent, tendrá veinte mil sirvientes" Piensa Sophie. Cuando sale del baño, después de haberse retocado el maquillaje, se encuentra con algo que no esperaba. O mejor dicho, con alguien... porque a pesar de los años que pasaron tenía la misma cara. A Sophie se le para el corazón por un segundo.
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¡Hola! Dios mío cuanto tiempo sin pasar por aquí ¿no? Bueno pues el caso es que he tenido muchos examenes estos meses a causa de ser fin de curso, por lo tanto no he tenido ni tiempo de escribir. Pero a partir de ahora como es verano, tendré más tiempor y publicaré más seguido.
Os agradezco toooooodos los comentarios! Enseguida me pongo a pasar por cada uno de vuestros blogs! De verdad gracias por el apoyo. Y espero que sigais comentando así....
Espero que os guste el capítulo.
Un beso^^
Sophie(:
miércoles, 29 de junio de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Capítulo 1. Mil y un recuerdos.
Coge su taza con fuerza para que no se caiga y se dirige al balcón de su habitación. Es como su rincón. Su lugar de pensamiento. Sophie se siente triste, sola y abandonada. Quizás aquel extraño sueño la hizo pensar sobre su amigo. Lo había echado de menos durante tantos años… Era con él con quien jugaba todos los días. Con quien reía y con quien lloraba. Ahora mira amargada el horizonte, como si eso hiciera que las cosas cambiaran.
Alguien interrumpió sus pensamientos entrando estrepitosamente en la habitación. Era su hermana pequeña Alexia. Tan sólo tiene seis años pero su capacidad era impresionante.
Entró corriendo hasta saltar encima de su hermana mayor.
-Bueno días, pequeña - Saluda Sophie sin mucho entusiasmo.
-Sophi, hoy me tienes que contar el cuento. ¡Ayer no lo acabaste! - Grita Alexia a modo de respuesta.
-Claro cielo, lo siento anoche estaba muy cansada.
-Pues hoy tampoco pareces estar muy bien. - Observa.
-Ya lo sé cariño. Llevo una temporada un poco difícil. Cosas de la vida…-Sophie tan sólo pudo sacar una sonrisa forzada. - Venga pequeña, ve a desayunar que voy a tocar un poco. - Alexia se resistía a irse.
-¡No! Yo quiero escuchar como tocas.
-No puede ser Alexia, quiero estar sola… por favor… - La cara de cachorrito hizo que su hermana se rindiera.
Sophie resopla. La vida le va fatal últimamente. Es como si todo se pusiera en contra de ella.
Coge su guitarra clásica Alhambra 2C y comienza a tocar una melodía melancólica. Apropiada para su estado de ánimo. El sonido es dulce, pero frágil debido a la calidad de la guitarra. Su profesor le dice que toca muy bien y que podría llegar a ser una gran guitarrista. Aún está ahorrando para comprarse una mejor. Una que la ayude a mejorar su técnica, su sonido. Aún así, toca bien. Tiene un don. El don de tocar como los ángeles. El don de que la gente quiera escucharla. El don emocionar.
Cansada, se levanta y elige su ropa. Quizás salir a tomar el aire no estaría mal. Despejarse y pensar.
Se pone unos vaqueros marineros que hacen que sus delgadas piernas sean más esbeltas. Una camiseta azul, a juego con sus pantalones, que realza su pecho, quizás pequeño para sus quince años. Y una chaqueta blanca con bordados brillantes abriga su espalda. Se recoge su pelo rubio en una coleta alta, aunque su pelo rizado llega hasta la nuca. Tan sólo se pone un poco de rimmel que hace más bonitos sus grandes ojos azules y un poco de gloss. No le gusta maquilarse tanto. Decide ponerse las Converse blancas. Son su preferidas, de entre todas las que tiene, porque pegan con todo. Las All-Star nunca abandonan sus pies, según su opinión son las zapatillas más cómodas que podrían existir. Aunque no tiene mucho dinero, pues su familia es como cualquier otra, siempre intenta ahorrar y en cuanto puede, lo gasta en lo que necesita.
Sophie sale corriendo de su habitación y cogiendo una galleta que acababa de preparar su madre, se despide con la mano, con la excusa de que va a dar un paseo.
Por fin siente aire puro. Sophie se dirige a a la playa. Vive en una zona de Gales muy cerca de la playa. Se sienta en la arena y observando el mar, se sumerge en su pensamientos.
¿Por qué Daniel se tuvo que ir? ¿Por qué la dejó cuando más lo necesitaba? ¿Por qué nunca cumplió su promesa de volver? Todas aquellas preguntas rondaban por su cabeza cuando, una vez más, alguien la interrumpió. Esta vez era Rebecca. Su mejor amiga.
-Tierra llamando a Soph. Tierra llamando a Soph. - Bromeaba Rebecca agitando su mano delante de la cara de su amiga.
-Ya estoy, ya estoy. - Sophie se rie. Por primera vez en toda la mañana.
-Hey, ¿qué te pasaba?
-Nada, ¿por qué?
-Por como estabas yo no diría que no te pasaba nada. - Acertó a decir Rebecca, que ya estaba acomodada a su lado.
-Está bien. Es que, he soñado con Dani. - Explica Sophie rendida.
-¿Quién? ¿Tu amigo de la infancia?
-Sí. No sé ha sido un sueño raro… tengo un presentimiento, de que algo va a pasar.
-¿De verdad? Soph, es una tontería. Sólo ha sido un sueño. No tiene nada más. - Rebecca intenta tranquilizar a su amiga.
- Ya lo sé. Pero es algo extraño. Algo en mi corazón me dice que algo va a ocurrir. - Insiste Sophie. Su amiga le propone algo.
-Mira, y si para olvidarte un poco de todo esto…¿por qué no te vienes a la fiesta que organiza Laurent en su casa? ¡Será genial!
-¿Laurent? - Pregunta sorprendida - Becca, ¿tú estás loca? ¡No soportamos a Laurent!
-Ya lo sé pero habrá chicos guapos, comida buena, baile… también irá Nat. - Responde Rebecca entusiasmada.
-Está bien… - Se rinde ante la propuesta de su amiga.
-¡Genial! ¿Vamos a tu casa a prepararnos? Tenemos que ir bien guapas.
-Claro, venid sobre las siete. A esa hora se van a llevar a mi hermana a su clase de baile.
-¡Perfecto! Yo me voy, que les prometí a mis padres que estaría antes de las once. - Se despide de su amiga con dos besos y se aleja gritando. - ¡Anima esa cara! ¡Te quiero!
Pero Sophie aún no sabe lo que le espera esa noche de fiesta.
sábado, 26 de marzo de 2011
Introducción
Sophie se despertó sobresaltada de aquel extraño sueño. En el que aparecía él. Habían pasado tantos años...
Tenía el presentimiento de que algo nuevo ocurriría. Se tapó la cara con amargura.
Su mejor amigo de siempre se había marchado hacía demasiados años, prometiendo que volvería. Pero esa promesa aún no se había hecho realidad. Y soñar con él le hacía pensar. Y lo único que no quería ahora era llorar. Sobre todo en esas fechas.
Tenía el presentimiento de que algo nuevo ocurriría. Se tapó la cara con amargura.
Su mejor amigo de siempre se había marchado hacía demasiados años, prometiendo que volvería. Pero esa promesa aún no se había hecho realidad. Y soñar con él le hacía pensar. Y lo único que no quería ahora era llorar. Sobre todo en esas fechas.
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