martes, 19 de abril de 2011

Capítulo 1. Mil y un recuerdos.

Coge su taza con fuerza para que no se caiga y se dirige al balcón de su habitación. Es como su rincón. Su lugar de pensamiento. Sophie se siente triste, sola y abandonada. Quizás aquel extraño sueño la hizo pensar sobre su amigo. Lo había echado de menos durante tantos años… Era con él con quien jugaba todos los días. Con quien reía y con quien lloraba.
Ahora mira amargada el horizonte, como si eso hiciera que las cosas cambiaran.
Alguien interrumpió sus pensamientos entrando estrepitosamente en la habitación. Era su hermana pequeña Alexia. Tan sólo tiene seis años pero su capacidad era impresionante.
Entró corriendo hasta saltar encima de su hermana mayor.
-Bueno días, pequeña - Saluda Sophie sin mucho entusiasmo.
-Sophi, hoy me tienes que contar el cuento. ¡Ayer no lo acabaste! - Grita Alexia a modo de respuesta.
-Claro cielo, lo siento anoche estaba muy cansada.
-Pues hoy tampoco pareces estar muy bien. - Observa.
-Ya lo sé cariño. Llevo una temporada un poco difícil. Cosas de la vida…-Sophie tan sólo pudo sacar una sonrisa forzada. - Venga pequeña, ve a desayunar que voy a tocar un poco. - Alexia se resistía a irse.
-¡No! Yo quiero escuchar como tocas.
-No puede ser Alexia, quiero estar sola… por favor… - La cara de cachorrito hizo que su hermana se rindiera.
Sophie resopla. La vida le va fatal últimamente. Es como si todo se pusiera en contra de ella.
Coge su guitarra clásica Alhambra 2C y comienza a tocar una melodía melancólica. Apropiada para su estado de ánimo. El sonido es dulce, pero frágil debido a la calidad de la guitarra. Su profesor le dice que toca muy bien y que podría llegar a ser una gran guitarrista. Aún está ahorrando para comprarse una mejor. Una que la ayude a mejorar su técnica, su sonido. Aún así, toca bien. Tiene un don. El don de tocar como los ángeles. El don de que la gente quiera escucharla. El don emocionar.
Cansada, se levanta y elige su ropa. Quizás salir a tomar el aire no estaría mal. Despejarse y pensar.
Se pone unos vaqueros marineros que hacen que sus delgadas piernas sean más esbeltas. Una camiseta azul, a juego con sus pantalones, que realza su pecho, quizás pequeño para sus quince años. Y una chaqueta blanca con bordados brillantes abriga su espalda. Se recoge su pelo rubio en una coleta alta, aunque su pelo rizado llega hasta la nuca. Tan sólo se pone un poco de rimmel que hace más bonitos sus grandes ojos azules y un poco de gloss. No le gusta maquilarse tanto. Decide ponerse las Converse blancas. Son su preferidas, de entre todas las que tiene, porque pegan con todo. Las All-Star nunca abandonan sus pies, según su opinión son las zapatillas más cómodas que podrían existir. Aunque no tiene mucho dinero, pues su familia es como cualquier otra, siempre intenta ahorrar y en cuanto puede, lo gasta en lo que necesita.
Sophie sale corriendo de su habitación y cogiendo una galleta que acababa de preparar su madre, se despide con la mano, con la excusa de que va a dar un paseo.
Por fin siente aire puro. Sophie se dirige a a la playa. Vive en una zona de Gales muy cerca de la playa. Se sienta en la arena y observando el mar, se sumerge en su pensamientos.
¿Por qué Daniel se tuvo que ir? ¿Por qué la dejó cuando más lo necesitaba? ¿Por qué nunca cumplió su promesa de volver? Todas aquellas preguntas rondaban por su cabeza cuando, una vez más, alguien la interrumpió. Esta vez era Rebecca. Su mejor amiga.
-Tierra llamando a Soph. Tierra llamando a Soph. - Bromeaba Rebecca agitando su mano delante de la cara de su amiga.
-Ya estoy, ya estoy. - Sophie se rie. Por primera vez en toda la mañana.
-Hey, ¿qué te pasaba?
-Nada, ¿por qué?
-Por como estabas yo no diría que no te pasaba nada. - Acertó a decir Rebecca, que ya estaba acomodada a su lado.
-Está bien. Es que, he soñado con Dani. - Explica Sophie rendida.
-¿Quién? ¿Tu amigo de la infancia?
-Sí. No sé ha sido un sueño raro… tengo un presentimiento, de que algo va a pasar.
-¿De verdad? Soph, es una tontería. Sólo ha sido un sueño. No tiene nada más. - Rebecca intenta tranquilizar a su amiga.
- Ya lo sé. Pero es algo extraño. Algo en mi corazón me dice que algo va a ocurrir. - Insiste Sophie. Su amiga le propone algo.
-Mira, y si para olvidarte un poco de todo esto…¿por qué no te vienes a la fiesta que organiza Laurent en su casa? ¡Será genial!
-¿Laurent? - Pregunta sorprendida - Becca, ¿tú estás loca? ¡No soportamos a Laurent!
-Ya lo sé pero habrá chicos guapos, comida buena, baile… también irá Nat. - Responde Rebecca entusiasmada.
-Está bien… - Se rinde ante la propuesta de su amiga.
-¡Genial! ¿Vamos a tu casa a prepararnos?  Tenemos que ir bien guapas.
-Claro, venid sobre las siete. A esa hora se van a llevar a mi hermana a su clase de baile.
-¡Perfecto! Yo me voy, que les prometí a mis padres que estaría antes de las once. - Se despide de su amiga con dos besos y se aleja gritando. - ¡Anima esa cara! ¡Te quiero!
Pero Sophie aún no sabe lo que le espera esa noche de fiesta.