-¿D-Dan? -Pregunta Sophie sorprendida, confusa… sus sentimientos son tantos que le cuesta poner a cada uno en su lugar. No lo comprende. Su expectación es enorme pero se siente muy feliz en el fondo, aunque aún no ha tenido tiempo de asumir todas aquellas emociones.
-¿Sophie? -La cara de su amigo muestra la misma sorpresa que ella. Ninguno sabe que hacer ni que decir. Los dos se encuentran en el mismo estado de shock.
-No… no esperaba encontrarte aquí… creí que estabas con tu padre en Irlanda.
-Sí… bueno es una historia muy larga. Pero, te prometí volver, ¿no? -La cara de Sophie se ilumina. Dan sonríe. Era cierto, prometió volver.
-¿Qué tal si nos sentamos, y me cuentas?
La propuesta pareció entusiasmar a Dan. Los dos se sentían muy extraños pero a la vez muy felices.
Se dirigían a un sofá apartado donde poder charlar sin interrupciones, pero estas parecieron llegar con antelación.
-¡Soph! -Becca aparece delante de su amiga pero se para en seco al ver a su acompañante. -¿Es Dan? -Pregunta tan extrañada como ella minutos antes.
Sophie tan sólo asiente y con una mirada de reproche a su amiga consigue que los deje por fin solos.
-No pensé que volverías. Creí que ya eras un caso perdido. -Dan ríe ante la ocurrencia. “Sigue siendo la misma Sophie de siempre, tan divertida y ocurrente! Piensa para sus adentros.
-Ya ves, las vueltas que da la vida… ¿quieres conocer mi historia o prefieres quedarte en suspense?
-Antes de eso… querría saber que haces en la fiesta de… Laurent.
-Eso… es parte de la historia de porque estoy aquí.
-Está bien, puedes comenzar. -Sophie sonríe. Por primera vez en toda la noche se sentía cómoda con alguien.
-Mi padre es profesor de música en Irlanda, ya sabes, por su trabajo me tuve que marchar. Al año de instalarnos me apuntó en la escuela en la que trabaja, contra mi voluntad. Al principio no me gustaban para nada las clases de guitarra que me daban, pero luego comencé a cogerle el gusto y terminó siendo una afición, un sueño que cumplir. Papá se está haciendo su camino en la escuela y yo voy tras él. Cada vez tengo clases extra que me ayudan a mejorar y esas cosas. Hace dos meses me eligieron para tocar en el concierto de fin de curso en Irlanda en la que acudiriían muchos caza-talentos. Mi trabajo dio su fruto y… uno de los caza-talentos me ofreció venir a estudiar aquí con una beca. Al conservatorio ¿sabes? Esa es la razón por la que estoy aquí y hoy he venido a la fiesta porque el caza-talentos que me descubrió es el padre de Laurent. Me pidió que viniera hoy para terminar de concretar los papeles y eso… pero veo que hay una fiesta.
-Vaya estoy realmente sorprendida. ¿Sabes qué? Yo también toco la guitarra. -Sonríe feliz.
-¡Qué bien! No sabía que la tocaras
-Bueno no hemos hablado en todos estos años… -La angustia ya se estaba apoderando de ella así que decidió cambiar de tema- De verdad estoy muy contenta de que vuelvas a estar aquí. ¿Y a que instituto irás?
-Al Cambridge High School.
-¡No me lo creo! -Sophie se lleva las manos a la cabeza-. ¡¿De verdad?! ¡Yo voy a ese instituto!
-¡Es estupendo! Volveremos a estar juntos, como antes…
-Sí… como antes… -Repite soñadora Sophie.
-Por cierto, ¿tu teléfono sigue siendo el de antes?
-Sí, ¿y el tuyo?
-No, lo he tenido que cambiar. -Dan le apunta su teléfono en un papel. No quería perder el contacto con su amiga.
-Esto era lo que tendríamos que haber hecho cuando te fuiste. -Dice melancólica.
-Es verdad… pero el pasado ya está. Vivamos el presente Soph y… -Las palabras de Dan fueron interrumpidas por un alarido de enfado
-¡Señor Williams! ´-El padre de Laurent se dirigía a él-. ¿Qué hace hablando aquí, tan tranquilamente con esta señorita? Lo llevo buscando hace una hora. Sí no quiere perder esta oportunidad venga rápido conmigo. -Hizo ademán de irse y no dejó que diera ninguna explicación.
-Te llamaré Soph. -Le dijo a Sophie antes de perderse entre la multitud persiguiendo su sueño.
Sophie se quedó un rato sentada allí, pensando. Tenía tantas cosas en las que pensar... La llegada de Dan la había alegrado mucho, era como una forma de revivir el pasado.
Al rato llegó Becca con una sonrisa resplandeciente.
-¡Soph! ¡Cuánto me alegro por ti! ¡Encontraste a Dan! -Grita entusiasmada.
-¡Sí! Estoy feliz, feliz... más feliz que nunca -Las dos se abrazan efusivamente.
Nat llega sin que ellas se den cuenta y se une al abrazo colectivo.
-¿Pero a qué se debe esta felicidad señoritas? -Pregunta sonriente.
-¡Soph encontró a Dan! ¡Aquí!
-¡Eso es genial Soph!
La felicidad es interrumpida por Laurent que se acerca a ellas con una sonrisa extraña.
-Bueno... bueno chicas, voy a dejar las cosas bien claritas, ¿si?