viernes, 22 de julio de 2011

Capítulo 4. Volviendo atrás

-Vamos a ver -Continuó diciendo Laurent-. Sophie, veo que conoces a mi primo Dan
-¿¡Tu primo!? -Gritó.
-Sí… bueno aunque él y mi padre no lo saben aún, es un secretito que tenemos mi madre y yo -Su voz sonaba manipuladora y seductora, apropiada para el fin en que la utilizaba-. Bien… él es, digamos mi socio, y voy a hacer todo lo posible para que alcance el éxito así que no quiero que te acerques mucho a él porque interferirás y no sería conveniente, ¿entiendes?
-Mira Laurent, no sé lo que intentas hacer, pero conozco a Dan muy bien. Es mi amigo desde hace muchos años y no voy a permitir que una niña de papá como tú estropee mi amistad con él ¿sabes? Así que no me pongas condiciones porque entonces a la que no le convendrá será a ti. -Sophie se alejó indignada dando un empujón intencionado mal disimulado. Tenía mucho genio. Eso sí. Aunque se caracterizaba por ser reservada, cuando alguien la sacaba de sus casillas, no se controlaba y no dudaba en decir lo que pensaba.

-¡Bien hecho! -Dijo Becca entusiasmada. Sophie sonrió orgullosa.
-Es tonta… no tiene superioridad sobre mí para venir a decirme eso. ¿Y su prima? Ya averiguaré yo si eso es verdad.
-Vete a saber, no es de fiar. -Nat se unió a la conversación y la finalizó-. Bueno, ¿nos vamos ya?
-Aguafiestas… -Becca le pasó un brazo y le acarició la cabeza como una niña pequeña. Ella siempre tan vital. Siempre dispuesta a sacar una sonrisa. Siempre contenta. Su padre decía que era hiperactiva, pero no llegaba a eso. Aunque era muy sensible y lo pasaba mal muchas veces pero hacía todo lo posible para que no se le notase.

Aquella noche a Sophie le costó mucho conciliar el sueño. Sus sentimientos eran demasiados confusos y todo el tiempo pensaba en volver a ver a Dan.

El verano en aquella pequeña ciudad de Gales era cálido, aunque ya estaba acabando. El calor no se mostraba predominante pero tampoco se escondía.
Aquella mañana era muy calurosa. El sol resplandecía en el cielo como pocas veces lo había hecho y las nubes no existían en el cielo azul. Los pájaros cantaban felices por algo que nunca nadie sabría.
Sophie se levantó animada. El madrugón sorprendió a su madre Kate que no daba crédito a tal hecho. Su humor solía ser pésimo y necesitaba tomar una taza de café para responder decentemente. Se vistió muy veraniega y se dirigió a la playa, esta vez su hermana pequeña la acompañaba a petición de su madre.
-Soph, ¿esta noche me contarás el cuento que me prometiste? -Preguntó Alexia mientras se acomodaba en una esquina de su toalla.
-Claro Alexia, anoche no pude lo siento... tuve una fiesta, ¿sabes? Cuando seas mayor podrás ir.
-¿De verdad? -Dijo contenta- Pues entonces cuéntame que hiciste, así sabré como actuar.
-Pues fue una fiesta con muchos acontecimientos. ¿Quieres que te cuente uno muy importante? -La niña asintió-. Encontré a mi amigo Dan, cuando yo tenía tu edad jugaba con él todos los días, era mi mejor amigo...
-¡Qué suerte! ¡Yo quiero tener un novio!
-¿Novio?
-Sí... ¿un mejor amigo no es un novio?
-¡No! Alexia es totalmente distinto... para algunas cosas eres...
Su hermana sonrió con toda su inocencia y decidieron descansar un poco. Sophie disfrutó de la mañana jugando a hacer castillos con su hermana, era como si de repente recordara toda su infancia.
-¡Soph! -Sophie dio un respingo. Se levantó sacudiéndose la arena. Estaban haciendo un castillo muy grande, según Alexia.
-Dan... no te esperaba ver.
-Ni yo... de esta manera -Dan rió.
-Sí es que estaba ayudando a mi hermana. -Se azoró y agachó la cabeza.
-Que no te averguenze... es más te voy ayudar. Así me mancho de arena yo también.
Se llenaron de arena los tres y se tuvieron que meter al agua para limpiarse.
Alexia estaba muy contenta de conocer al mejor amigo de Sophie.

-Mañana voy a un ensayo al conservatorio, ¿te apetece venir? -Propuso Dan a su amiga antes de despedirse.
-Claro, sería genial.
-Perfecto, si puedes tráete la guitarra así de paso te escucho.
-Por supuesto. Yo también te quiero escuchar.

Antes de entrar en casa escuchó a Nat gritar su nombre. Venía corriendo y por lo visto muy feliz.
-Soph, ¿a que no sabes qué?

jueves, 14 de julio de 2011

Capítulo 3. ¿Dan?

-¿D-Dan? -Pregunta Sophie sorprendida, confusa… sus sentimientos son tantos que le cuesta poner a cada uno en su lugar.  No lo comprende. Su expectación es enorme pero se siente muy feliz en el fondo, aunque aún no ha tenido tiempo de asumir todas aquellas emociones.
-¿Sophie? -La cara de su amigo muestra la misma sorpresa que ella. Ninguno sabe que hacer ni que decir. Los dos se encuentran en el mismo estado de shock.
-No… no esperaba encontrarte aquí… creí que estabas con tu padre en Irlanda.
 -Sí… bueno es una historia muy larga. Pero, te prometí volver, ¿no? -La cara de Sophie se ilumina. Dan sonríe. Era cierto, prometió volver.
-¿Qué tal si nos sentamos, y me cuentas?
La propuesta pareció entusiasmar a Dan. Los dos se sentían muy extraños pero a la vez muy felices.
Se dirigían a un sofá apartado donde poder charlar sin interrupciones, pero estas parecieron llegar con antelación.
-¡Soph! -Becca aparece delante de su amiga pero se para en seco al ver a su acompañante. -¿Es Dan? -Pregunta tan extrañada como ella minutos antes.
Sophie tan sólo asiente y con una mirada de reproche a su amiga consigue que los deje por fin solos.

-No pensé que volverías. Creí que ya eras un caso perdido. -Dan ríe ante la ocurrencia. “Sigue siendo la misma Sophie de siempre, tan divertida y ocurrente! Piensa para sus adentros.
-Ya ves, las vueltas que da la vida… ¿quieres conocer mi historia o prefieres quedarte en suspense?
-Antes de eso… querría saber que haces en la fiesta de… Laurent.
-Eso… es parte de la historia de porque estoy aquí.
-Está bien, puedes comenzar. -Sophie sonríe. Por primera vez en toda la noche se sentía cómoda con alguien.
-Mi padre es profesor de música en Irlanda, ya sabes, por su trabajo  me tuve que marchar. Al año de instalarnos me apuntó en la escuela en la que trabaja, contra mi voluntad. Al principio no me gustaban para nada las clases de guitarra que me daban, pero luego comencé a cogerle el gusto y terminó siendo una afición, un sueño que cumplir. Papá se está haciendo su camino en la escuela y yo voy tras él. Cada vez tengo clases extra que me ayudan  a mejorar y esas cosas. Hace dos meses me eligieron para tocar en el concierto de fin de curso en Irlanda en la que acudiriían muchos caza-talentos. Mi trabajo dio su fruto y… uno de los caza-talentos me ofreció venir a estudiar aquí con una beca. Al conservatorio ¿sabes? Esa es la razón por la que estoy aquí y hoy he venido a la fiesta porque el caza-talentos que me descubrió es el padre de Laurent. Me pidió que viniera hoy para terminar de concretar los papeles y eso… pero veo que hay una fiesta.
-Vaya estoy realmente sorprendida. ¿Sabes qué? Yo también toco la guitarra. -Sonríe feliz.
-¡Qué bien! No sabía que la tocaras
-Bueno no hemos hablado en  todos estos años… -La angustia ya se estaba apoderando de ella así que decidió cambiar de tema- De verdad estoy muy contenta de que vuelvas a estar aquí. ¿Y a que instituto irás?
-Al Cambridge High School.
-¡No me lo creo! -Sophie se lleva las manos a la cabeza-. ¡¿De verdad?! ¡Yo voy a ese instituto!
-¡Es estupendo! Volveremos a estar juntos, como antes…
-Sí… como antes… -Repite soñadora Sophie.
-Por cierto, ¿tu teléfono sigue siendo el de antes?
-Sí, ¿y el tuyo?
-No, lo he tenido que cambiar. -Dan le apunta su teléfono en un papel. No quería perder el contacto con su amiga.
-Esto era lo que tendríamos que haber hecho cuando te fuiste. -Dice melancólica.
-Es verdad… pero el pasado ya está. Vivamos el presente Soph y… -Las palabras de Dan fueron interrumpidas por un alarido de enfado
-¡Señor Williams! ´-El padre de Laurent se dirigía a él-. ¿Qué hace hablando aquí, tan tranquilamente con esta señorita? Lo llevo buscando hace una hora. Sí no quiere perder esta oportunidad venga rápido conmigo. -Hizo ademán de irse y no dejó que diera ninguna explicación.
-Te llamaré Soph. -Le dijo a Sophie antes de perderse entre la multitud persiguiendo su sueño.

Sophie se quedó un rato sentada allí, pensando. Tenía tantas cosas en las que pensar... La llegada de Dan la había alegrado mucho, era como una forma de revivir el pasado.
Al rato llegó Becca con una sonrisa resplandeciente.
-¡Soph! ¡Cuánto me alegro por ti! ¡Encontraste a Dan! -Grita entusiasmada.
-¡Sí! Estoy feliz, feliz... más feliz que nunca -Las dos se abrazan efusivamente.
Nat llega sin que ellas se den cuenta y se une al abrazo colectivo.
-¿Pero a qué se debe esta felicidad señoritas? -Pregunta sonriente.
-¡Soph encontró a Dan! ¡Aquí!
-¡Eso es genial Soph!
La felicidad es interrumpida por Laurent que se acerca a ellas con una sonrisa extraña.
-Bueno... bueno chicas, voy a dejar las cosas bien claritas, ¿si?

miércoles, 29 de junio de 2011

Capítulo 2. Intentar olvidar

Se tira en su cama, coge un cojín y grita eufórica. Se siente tan vulnerable… la petición de su amiga la había ilusionado y desanimado a la vez. Por una parte ste sentía bien de que Becca la hubiera invitado, ya que nunca había asistido a una fiesta con tanta clase. Pero por otra parte no soporta a Laurent, ni a sus amigos, ni a su familia. Una de las razones por las que no le cae bien Laurent es que se cree que manda por encima de todos porque lo tiene todo, dinero, novio, popularidad… Y Sophie y sus amigas no aguantan a la gente pija. Quizás ese sea el fuerte de su amistad. La humildad.
Ahora mismo su vida está hecha un caos y si no fuera por sus mejores amigas estaría sola en la soledad.
La madre de Sophie, Kate, la llama para merendar pero, ahora mismo, no tiene ganas de nada, ni de comer, ni de jugar, ni nada. Necesita estar sola hasta que lleguen sus amigas.
Piensa, piensa mucho en lo que ocurrirá por la noche. ¿Y si es una trampa? ¿Y si Laurent quiere avergonzarlas delante de todos los invitados? Pero ya no hay vuelta atrás. Becca no acepta un no por respuesta, y menos acobardarse. Y quizás, hasta se lo pase bien en la fiesta.

-Cariño, me voy a llevar a Alexia a la clase de baile. Ya sabes, me tendré que quedar allí durante las dos horas, así que no sé si te veré; ¿a qué hora te vas? -Kate, la madre de Sophie entra en la habitación ya lista para marcharse.
-No lo sé, Becca y Nat vendrán ahora para arreglarnos, así que sobre las nueve y media.
-Está bien, no tomes mucho.
-Sabes que no lo hago - Sonríe pícara su hija
-Confío en ti, y no vuelvas tarde, ¿eh? - Esto último lo dice muy seria, Y tras las obvias advertencias cierra la puerta fuertemente.

Después de diez largos minutos en que Sophie aprovecha para tomar algo, llegan animadas y felices sus amigas. Hoy parecían haber tenido un buen día.
-¡Hola, hola! -Saludan las dos al tiempo muy vitales.
-Hola chicas, pasad. -El poco entusiasmo que mostró Sophie hizo alertar a Nat.
-Hey, ¿a que se debe esa decadencia?
-A nada, no te preocupes. -A pesar de la insistencias de su amiga, deciden dejarlo así por el momento y comenzar a arreglarse.

Era una tarde de amigas. Por el momento Sophie olvidó sus penas y comenzó a disfrutar de la tarde y de la compañía.
Se probaron ropa y más ropa. Hicieron pequeños pases de modelos mientras sacaban fotos que quedarían para el recuerdo. Relucieron de hermosos y delicados cuerpos, dejando que la ropa se ajustara perfectamente. Revolvieron todo el armario hasta que no dejaron nada sin probarse, y por fin, decidieron que ponerse. Más tarde se maquillaron y se peinaron las unas a las otras, como si fueran modelos de primera, o al menos así se sentían entre ellas.
Becca relució un espectacular vestido de tirantes que realzaba su color moreno. Le cubría hasta las rodillas, donde unos flecos se formaban en las últimas ondulaciones del vestido. Añadió un juego de pendientes y collar azules que combinaba a la perfección con el vestido. Se maquilló ligeramente con un poco de rimmel, y sombra de ojos color café que hacían más vistosos su pequeños ojos verdes. Ató su cabellera negra en una coleta alta. El pelo liso le caía en cascada por su espectacular espalda. Y  para finalizar se calzó unas sandalias con altísimos tacones que la hacían mucho más alta de lo que ya era.
Nat se decidió por un vestido más sofisticado. Negro, muy formal. No llevaba ninguna joya, a decir verdad nunca lo hacía. Sus ojos marrones fueron engrandecidos por una sombra brillante de color violeta oscuro.Se alisó su melena rubia y se puso unos zapatos abiertos en la delantera también de color negro.
Sophie, a pesar de su estado de ánimo eligió colores muy vivos. Su vestido violeta, en palabra de honor, movía la falda al caminar. Un collar de perlas rodeaba su cuello y una sombra color claro hacía relucir sus ojos azules. Se ondulo más el pelo, haciendo rubios bucles. Unas bailarinas con un poco de tacón cubría parte de sus pies.

Las tres iban muy sofisticadas y apropiadas para la ocasión. Cuando dieron el visto bueno a su aspecto decidieron salir hacia la fiesta.
Al llegar allí, ya estaba lleno. Había mucha gente, todos muy bien vestidos y arreglados, como lo estaban ellas.
-¡Chicas! ¡Cómo me alegro de que hayais venido! -Laurent se acerca a sus supuestas amigas. En sus palabras, Sophie descubre cierta falsedad.
-Nosotras también. -Responde Becca al tiempo, con un toque de ironía y sin entusiasmo.
-Disfrutad de la fiesta. -Laurent hace un gesto de invitación acompañada de un sonrisa falsa.

Los primeros tres cuartos de hora Sophie y sus amigas disfrutaron mucho.
-¡Eh1 ¿Te lo estás pasando bien? -Pregunta Nat a su amiga.
-Sí la verdad es que sí, me alegro de haber venido. -Esta vez la sonrisa que dibuja es verdadera y sincera.
-Y yo de que hayas venido. Luego nos vemos, ¿si? -Hace un gesto de aprobación y se dirige al baño. Sube las escaleras haciendo caso a las indicaciones que anteriorente le dio una chica muy amable. El apartamento está muy limpio y cuidado a pesar de ser muy grande. "Aunque con el dinero que tiene Laurent, tendrá veinte mil sirvientes" Piensa Sophie. Cuando sale del baño, después de haberse retocado el maquillaje, se encuentra con algo que no esperaba. O mejor dicho, con alguien... porque a pesar de los años que pasaron tenía la misma cara. A Sophie se le para el corazón por un segundo.

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¡Hola! Dios mío cuanto tiempo sin pasar por aquí ¿no? Bueno pues el caso es que he tenido muchos examenes estos meses a causa de ser fin de curso, por lo tanto no he tenido ni tiempo de escribir. Pero a partir de ahora como es verano, tendré más tiempor y publicaré más seguido.
Os agradezco toooooodos los comentarios! Enseguida me pongo a pasar por cada uno de vuestros blogs! De verdad gracias por el apoyo. Y espero que sigais comentando así....
Espero que os guste el capítulo.
Un beso^^
Sophie(: